ARTESANÍAS, OFICIOS Y PEQUEÑAS INDUSTRIAS

    En el siglo pasado y a principio del presente hubo gente muy laboriosa en Progreso por sus artesanías y pequeñas industrias. Fueron muy renombrados los refrescos de Don Pepe López y el chocolate de Teresa Ramírez, así como las escobas que fabricaban los habitantes de Chelém y que invadieron otros lugares. También destacó la artesanía en la construcción de barcos siendo los hombres más conocidos en ese campo los Sres. Agustín Valladares, Agustín Acevedo, Ayala, Marrufo, Martín y Loría.

La primera fábrica de hielo fue la de los Sres. Enrique Aguado y Andrés Carbonell; fueron muy conocidos los productos que elaboraba el Sr. Alfredo Bobadilla Patrón en el ramo de aceites industriales y pinturas. Llamaron mucho la atención los artículos de madera de los Sres. Ramón Alonzo y Ramón Cervera, quienes incluso construían instrumentos musicales, y el Sr. Gregorio Suárez, restaurador de estatuillas, imágenes y objetos de madera.

Los antiguos habitantes fueron de espíritu industrioso verdaderamente admirable. La mayoría construía sus propias herramientas de trabajo. De excelente acabado fueron los muebles del maestro Tejada, Vicente Chuc e hijos, los Zapatos de Domingo Addiego, Aquileo Narváez e Irineo Salazar. En el campo de la mecánica y plomería hacían excelentes trabajos los Sres. Carmito Bastard, José T. Oliver, Manuel Gamboa y Manuel Alcocer.

Hablar de artesanías y de pequeñas industrias es abordar el campo donde se elaboraban así artículos del arte para el uso personal y en el trabajo cotidiano como también para la alimentación del pueblo.

Artesanía es todo aquello en donde interviene la inspiración y obra de mano del individuo. Por ello cuenta en la artesana un exquisito empanizado que preparaba Charito en el parque de la Independencia, los artísticos retratos de los Sres. Teodosio Avilés e hijos, Manuel Sánchez, Hnos. Bermúdez, Raúl Puerto y Nemesio Cabrera, como los vestidos de mujer que confeccionaba Ketty Escalante, Ana María Frías Bobadilla y Lily Betty Bobadilla Noriega, los bordados de Ana María Canto y Flora Frías Bobadilla y los trajes para hombre de "Pris" Bobadilla, maestro Ruíz y "Chavo" Maldonado.

Sería imposible enumerar todo lo bueno y variado que tuvo nuestro puerto, ya que en todo lo que hacía el pueblo había gusto, arte y laboriosidad.

Recordemos que en las mejores épocas del puerto le dieron gran impulso a las artes gráficas, los talleres de imprenta "El Faro", donde se editó la primera revista progreseña, del mismo nombre propiedad del Sr. Manuel A. Lizama; la de la Federación Obrera, Antonio Mocada, Juan Anduze, Sebastián Nadal, Humberto Betancourt y los Hnos. Frías Bobadilla.

En su época elaboraron exquisito pan los hermanos Castro Rivera, Centurión Rogelio Carvajal, Octavio Aguado, Luis Ojeda y Avila, Joaquín Lizama y Luis Ordaz, constituyeron auténticos centros de trabajo los restaurantes El Llano, El Bosque, La Colmena (hoy El Cordobés), Reforma, Madrid y La Tasita de Oro.

Excelentes trabajadores en la elaboración de sombreros fueron los hermanos Pérez Andueza (El Bombín), José T. Rebolledo y Carmen Méndez, así como en su ramo la confeccionadora de disfraces Angelita Silva.

Tampoco podrían olvidarse las hamacas de Mosreal, los churros de las "pulguitas" López, los sandwiches del Chato "El Aguador", la fuente de sodas de Don Laureano Pérez, los buñuelos y rosquitas de la familia Vadillo-Trejo, las horchatas de Don Pascual, los helados de Milán, las empanadas de doña "Xclot", los dulces de los hermanos Martínez y Lupe Romero, los granizados de Liberato y Don Julio Celis, las cenas de Charito y Tono Madera, los sorbetes y las champolas de Don Calixto y los caldos y panuchos de pavo asado de Nochebuena. Los anillos y llaveros de acero de "monel" de Desiderio Ortíz, los tacos de cochinita de Pedro y Ernesto, los chorizos de "La Güera", los embutidos del viejo Méndez y hasta las "sobaditas" de Don "Ol" Márquez constituían una obra de arte para poner los huesos en su lugar o entablillar una quebradura.

Dentro de ese buen gusto para hacer las cosas está también la chispa de Pepe Graniel para vender periódicos, la decoración de maqueches por Don "Goyo" Almeida y la confección de carros alegóricos por su hijo René.

En el repaso de la excelente artesana progreseña no podría pasarse por alto la construcción de ruedas de carretas de Vicente Chuc, la fabricación de guitarras y mandolinas por Ramón Alonso (Mr. Chiles).

La reconstrucción de zapatos por Domingo Addiego y Blas Amalfi, la reparación y rehabilitación de bicicletas de "Birulay" la mano de obra de los maestros albañiles Poll y Parra, el aseo de calzado de Yam. La interpretación de violín de Don Rafael Castillo, Teresita Mendoza Díaz y Panchito Campos Lanz, el alegre "rascabuches" del negrito Maxin, las fotos de Don Rutillo Cabañas, Avilés Bermúdez, el chinito Manuel Sánchez y Puerto, hizo versos callejeros de Panchameca y la "Pulguita" Humberto López y hasta en el umpireo de Manuel Guzmán "Cocotazo", había gracia e ingenio para hacer reír al público.

Si habremos de llamarle artesanía a todo lo que se hace con destreza, gusto e inspiración, en nuestro puerto hubo gentes muy capaces así para pintar un cuadro como para esculpir una figura, construir instrumentos musicales, ejecutar conciertos y hasta escribir poesías.

Progreso enviaba a otros lugares no solo sus artesanías y el buen gusto de su pueblo sino de las creaciones del ingenio y hasta el humorismo y las ocurrencias de la gente que nació con una vocación muy especial para hacerse admirar.

De Progreso salían excelentes trabajos en madera, conchas, bordados, hamacas, escobas, verdaderas obras de arte en carey, piel, hojalata, instrumentos musicales, canciones de sus trovadores y hasta frases y chistes de sus tipos pintorescos.

Aunque desaparecieron los precursores de la buena artesanía las raíces de la industriosidad de su pueblo e inclinación por las viejas tradiciones se sigue manteniendo en otras ramas como en la fabricación de adornos, balaústres y pequeñas esculturas, mosaicos de conchitas y caracoles, figuras de este último material, repostería y ropa. También algunos realizan trabajos en carey, plata y oro, madera, tejidos y confecciones en telas.

En el puerto de Chelém varias familias siguen la tradición de las escobas que siguen teniendo mucha demanda en el municipio y fuera de él. En toda la costa varias personas se dedican también a la construcción de canastas ásperos de pesca. Tenemos excelentes carpinteros que fabrican muebles y revestidores de carros y artículos del hogar.

La construcción de barcos constituye una buena fuente de trabajo en el puerto como también la actividad artesanal marina en la construcción de piezas para motores y equipos para la pesca. Por el crecimiento de la población y por las necesidades cada día mayores de su expansión se necesita una visión y audacia para impulsar el campo de construcciones y especialmente la pequeña industria como en el pasado en el que saliendo del sector marítimo y pesquero cada habitante era artesano.

La situación económica obliga sin embargo, a hacer resurgir el trabajo manual y muchas de las viejas tradiciones. El hombre de oficio alejado momentáneamente de ese campo tendrá que volver a la actividad en el taller obligado por las circunstancias.

Como en Campeche, Veracruz y otros puertos, la confección de artículos con materiales del mar, por ejemplo, podría impulsar una nueva industria debido a que así lo reclama la corriente turística del momento. Son pocos los artesanos en ese sector como Pepe Cruz y Luis Cámara y Familia que se dedican a las creaciones artísticas de productos marinos.

Es necesario, también, impulsar la industria de juguetes. Antiguamente nuestros maestros carpinteros fabricaban bates de béisbol, trompos, baleros, yoyos, etc. No han surgido nuevos artesanos que le den vida al panorama, y por consiguiente, hace falta maestros y escuelas que enseñen estas artesanías ya que el campo va a tener mucha demanda en el futuro.

La artesanía en nuestro Estado se ha caracterizado por los trabajos formados de las riquezas del mar, no cabe duda que en Yucatán y particularmente en Progreso, existe clara muestra de lo que la gente es capaz de hacer.

Actualmente a nuestro puerto llegan muchos turistas, especialmente para la temporada veraniega, nos visitan de diferente partes de la República y aun del extranjero, es por eso que debemos aprovechar entonces para demostrarle a nuestros visitantes, que lo que se hace en nuestro Estado está bien hecho, para así de esta manera sentirnos satisfechos y orgullosos de las enseñanzas que nos dejaron nuestros Padres y Abuelos, llevando muy en alto su nombre y su ejemplo, ese espíritu laborioso y creativo que durante muchos años hemos dejado guardado y que ahora es tiempo de volverlo a utilizar.